¡Atrévete a pisar los charcos!

¡Atrévete a pisar los charcos!

¡Atrévete a pisar los charcos!

¿Te ha llegado el momento? ¿Estás en esa encrucijada de tu vida en la que te cuestionas qué es lo que quieres y qué has hecho en realidad? De pronto, todo te da igual, te enfadas por nimiedades. Comienzas a preguntarte por qué la angustia y la ansiedad han invadido tus días. Seguramente la depresión se haya convertido en una sombra oscura que camina siempre a dos pasos tras de ti.

Has vivido pensando en los demás, pensando en hacer siempre lo correcto. Elegiste los estudios o el trabajo que se suponía tenías que elegir; te casaste, tuviste hijos… Quizás esperes aún a tu media naranja junto al árbol del olvido. Sin embargo, cuando observas a los demás, te parecen más felices, más dichosos, más realizados, con mejores trabajos, casas de ensueño y coches buenos. Sientes que la vida ha sido injusta contigo, mientras se te escurre entre los dedos.

Tal vez te puedes permitir unas vacaciones de ensueño que dejarían boquiabierto a cualquiera; mientras que, desde el lujo de una vida llena de comodidades, ves pasar frente a ti a los que sólo poseen su risa como único tesoro; entonces, te preguntas por qué esa dicha se te niega continuamente.

¡Atrévete a pisar los charcos!

Podría comenzar con frases archi famosas como: «Pide y te será dado» «La fe mueve montañas» «Haríamos más cosas si pensáramos que son menos las imposibles» «A menos que creáis en vosotros mismos, nadie lo hará; este es el consejo que conduce al éxito». Y muchas otras que habremos oído en cualquier ocasión sin prestarles demasiada atención, o refunfuñando que son frases poco realistas, escritas por ilusos. Y no nos paramos a pensar que quienes consiguieron algo en la vida, seguramente arriesgaron mucho.

Detente unos segundos y reflexiona sobre tu propia existencia. ¿Qué quieres? ¿Quién eres? ¿Eres feliz? ¿Te sientes realizado, realizada? No, no respondas lo correcto, lo que piensas que los demás quieren; dime, o mejor, dite qué es lo que quieres, lo que anhelas. Escucha a tu corazón. Olvídate de lo que te han impuesto, de lo que opina tu pareja o tus amigos o lo que tus padres te marcaron. ¿Estás en el lugar dónde quieres estar? Si miras hacia atrás y no te convence lo que ves, si miras hacia adelante y aun te desmoraliza más que tu pasado, ahí tienes la repuesta: no te encuentras en el camino que te dicta tu corazón. Es el momento de que pienses por y para ti.

Es ahora, y no más tarde, cuando debes fijar la mirada en tus sueños y pisar los charcos. Todos tenemos miedos. Tememos al fracaso, al qué dirán; nos paraliza el hecho de no ser aceptados y nos duele que no confíen en nosotros. Evitamos enfrentarnos a nuestro entorno, y decir alto y claro: «Esto es lo que quiero hacer de aquí en adelante, y esto es lo que voy a hacer».

Piensa que tal vez tu vida es un precioso regalo con el que se te ha obsequiado, y quien te lo entregó sólo esperó de ti que fueras una persona dichosa, que supiera vivir por y para si, sin dar cuentas a nadie sobre tu vida y sin pedirlas a los demás por la suya. Con ello, no quiero decir que tengas que romper lazos ni relaciones. Simplemente deseo que entiendas que la única persona a quien no puedes defraudar es a ti. Lucha por tus sueños, ya sean muy grandes o pequeños, no importa: son tuyos. Si te parecen lejanos y das un paso hacia él, ya estás un paso más cerca.

¡Atrévete a pisar los charcos!

Ese es mi único pensamiento desde que, una madrugada de finales de junio del 2009, algo o alguien dentro de mí, me impulsó a que siguiera mis sueños, a que no cejara en el empeño. No está siendo fácil, ha sido duro dejarlo todo para dedicarme a escribir. Sin embargo, una placentera sensación de paz interior, me indica que estoy en el camino acertado. Así que, al igual que yo hiciera en su momento: ¡Atrévete a pisar los charcos!



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